Josep Maria Aupi | Fisioterapia Integrativa

MONTSERRAT GASCÓN

Montserrat es la persona de quien recibí la Osteopatía Bioenergética Celular, un protocolo para recolocar todo el cuerpo que tiene como parte central la maniobra de liberación del pericardio.

Conocer a Montserrat, para mí, representó, antes que nada, el encuentro con una persona clarividente, directa, divertida, bella, espiritual, pero sobre todo muy vital.

A la hora de definir su trabajo, diría que es un trabajo chamánico. Y quizás, más que un trabajo puramente, es una forma de vivir, una exaltación de la vida y una defensa de la magia.

Yo venía de hacer 2 años en la Escuela Francesa de Osteopatía de Barcelona, que tiene un temario que dura 6 años. Pero el contacto con Montserrat fue muy diferente. Su curso me situó en el corazón de la osteopatía de una manera fulminante. Enseguida empecé a sentir la vida en mis manos, a contemplar estupefacto lo que estaba pasando y a entenderlo. Esta forma de trabajar enseguida pasó a ser mía.

La osteopatía Biocelular es una terapia basada en:
-La escucha del cuerpo con las manos.
-La importancia capital del Pericardio, que es la doble membrana que recubre el corazón y lo protege.
-El Reconocimiento. Reconocimiento de los tejidos, de las emociones, del otro y de todo lo que existe. Las cosas experimentan una expansión de vida cuando les prestamos nuestra atención. (Esta enseñanza, huelga decirlo, nos deja en una situación de gran responsabilidad.)
-La visión chamánica del universo, según la cual la Medicina es la relación del todo con el todo. (una visión sistémica).
-El uso de la Palabra como si fuera una clave para despertar el Espíritu en aquello que designamos de forma consciente. Es una técnica que se encuentra en la encrucijada entre lo científico y lo simbólico, como si estas dos cosas nunca se hubieran separado.

Una característica de esta técnica es que (como en la osteopatía biodinámica, el craneosacral,…) los cambios no llegan forzados, sino pidiendo permiso a la vida que palpita dentro de cada uno.

Su aspecto clave es el desbloqueo del pericardio, que puede haberse contraído a causa de una agresión, una emoción que nos sobrepasa, un accidente, o cuando renunciamos a estar vivos…. Una vez contraído, todo el sistema está en alerta, y en esta situación es muy difícil disfrutar de nada. La situación se puede resumir con una pregunta: “¿Estamos abiertos o cerrados?”

Una vez liberado el pericardio, tenemos la puerta abierta para devolver al tejido conjuntivo del cuerpo su equilibrio, su esponjosidad y su circulación de energía, aspectos clave para una buena salud.

Esta técnica tiene detractores tanto en el mundo médico como en el sector de la osteopatía más formal y académica. Posiblemente, el trabajo de Montserrat no se haya entendido o existan intereses corporativistas. Pero mi experiencia es que hay un antes y un después de la liberación del pericardio, de modo que lo he integrado dentro de mis herramientas terapéuticas como paso previo para desbloquear una vértebra o cualquier otra articulación.

Montserrat me bautizó como Sanador y me atribuyó las características de Fuerza y Sensibilidad, que acepto y agradezco. Todo esto marcó un antes y un después.

Desde entonces, no exagero si digo que debo haber realizado unos 10.000 tratamientos escuchando el cuerpo de esta manera. Sé que esta técnica irá siempre conmigo. Ya me sale por defecto. Pero el viaje continúa, porque uno nunca deja de plantearse interrogantes.