¿Qué pueden tener en común un dolor ciático, un neuroma de Morton, una fascitis plantar, una tendinitis de Aquiles y calambres en la planta del pie?

Pues que todos estos síntomas pueden indicar un conflicto entre la quinta lumbar y el sacro.

La sintomatología de cada nivel, y las causas de la lesión, son la especialidad de Jean Douhaire; él, junto con su amigo y compañero de investigación, el podólogo Pascal Chenut, llevan años investigando sobre el origen y la evolución de las lesiones vertebrales.
Entre las lesiones que provienen de los desequilibrios en la mandíbula y las lesiones que suben de los pies, existe un complejo entramado de cadenas musculares. Encontrar una solución en este punto intermedio es una tarea que, a menudo, se acerca más al arte que a la ciencia.

Jean, ya jubilado, ha sido médico del trabajo, médico del deporte, osteópata, acupuntor y quiropráctico. Si se echan cuentas, se percibe enseguida que ha pasado 30 años de su vida estudiando. Se trata de una labor ingente de integración.

Un día, sin embargo, llegó a su consulta una persona que estaba tan deteriorada que no se atrevía a tocarla. Tenía miedo de lastimarla si le realizaba una manipulación. Nada de su amplio saber le servía en aquel caso.
Pero en aquel momento, sin renunciar a ayudar a esa persona, reaccionó de forma totalmente instintiva: puso una mano sobre la lesión vertebral y la otra sobre el sacro. Para su sorpresa, se produjo un cambio.

Jean nos enseñó no solo este hallazgo fortuito, sino numerosas técnicas diagnósticas basadas en los movimientos oculomotores y la localización de dermalgias. Se trata de un procedimiento analítico y riguroso, que es el destilado de toda una vida.

El examen y la salud de la columna vertebral son una parte central de mi trabajo de prevención, ya que tienen una relación directa con el estado de salud del sistema nervioso autónomo.