Claude-Yves Pelsy
A finales de diciembre de 2013, tuve el placer de participar en un retiro de meditación en el valle de San Úrbez, en Aragón.
Allí se encontraba la persona que había construido el refugio y que ahora lo regentaba junto con su esposa.
Este hombre se encontraba en una situación muy limitante, ya que no podía levantar los brazos. Me ofrecí a atenderle si él estaba de acuerdo, y aceptó encantado.
Tras una hora y media de trabajo paciente, por fin pudo levantar los brazos. Mientras tomábamos una infusión, me explicó que diez años atrás había tenido ese mismo problema y que un francés que pasaba unos días en el refugio se lo había solucionado en 10 minutos. Evidentemente, me quedé de piedra. Afortunadamente, aún conservaba una tarjeta suya. Se llamaba Claude-Yves Pelsy.
Nada más llegar a Figueres, me puse en contacto con él para ver si impartía formación. “Sí”, respondió, contento y curioso de que le llamaran desde tan lejos. “Las clases comienzan en París el próximo septiembre. Ahora mismo te envío el temario.“
Hasta que llegara septiembre, disponía de medio año para ponerme al día con el francés. Mientras tanto, también revisaba el temario de la formación con fascinación e incredulidad: se trataba de una terapia manual y, sin embargo, la mayor parte de los contenidos versaban sobre embriología, filogenética, física cuántica, hologramas, física del agua…
Claude-Yves ha concebido esta técnica tras impregnarse de los conocimientos de la osteopatía, la homeopatía unicista, la energética china y la microkinesiterapia. Pero el funcionamiento de la técnica en sí no tiene que ver con ninguna de las anteriores: se trata de un verdadero salto cuántico en cuanto al concepto de trabajo. En Psychonomie/Symbionie las manos no ejercen fuerza ni escuchan los tejidos, sino que actúan como antenas sobre unos puntos que poseen un valor simbólico. El resultado es instantáneo y brinda la posibilidad de finalizar una sesión en 10 minutos.
La idea abstracta de base es que cada parte del cuerpo ejecuta una función sobre la base de unos planos y una información. Pero a veces esta información parece perderse, provocando una disfunción. Lo que hace la Symbionie es restituir al tejido dicha información. ¿Cómo lo hace? Por medio de una serie de pasos simbólicos que vuelven a conectar el tejido con la fuente original de la información.
Se dice que la Psychonomie/Symbionie es una osteopatía de tercera generación, pero esto no se afirma simplemente por su carácter de vanguardia, sino porque desborda, en cuanto al abanico de posibilidades, los límites de la osteopatía tradicional. Con este concepto de trabajo, la técnica tiene acceso a unas áreas hasta ahora inexploradas: restauración de las mucosas, de epitelios, de plexos nerviosos, del tejido perineural… y mucho más.
Asistir a las clases de Claude-Yves es un verdadero privilegio, por la gran planificación, por el rigor intelectual, por la presentación, por la dicción… y por cómo te aproxima a la ciencia que se está haciendo ahora mismo.
Es una persona que intercambia impresiones con Luc Montagnier (premio Nobel de Medicina 2008) y que está en contacto permanente con Marc Henry, el máximo exponente de la física del agua en Francia.
Aquí en Cataluña esta técnica es muy desconocida. Actualmente, se enseña y se practica en Francia, Canadá y Alemania. Claude-Yves se encontró con que en Canadá, poco después de iniciar allí la formación, se le prohibió el uso de la palabra Psychonomie porque el inicio Psych, decían, se prestaba a confusión con las terapias psicológicas. De repente, se encontró en una situación incómoda. Actualmente, la web del CESP alterna las dos denominaciones: Symbionie y Psychonomie.
Aunque el proyecto de Claude-Yves es grandioso en cuanto a cantidad y calidad, siempre que nos vemos noto que recuerda de manera entrañable la anécdota de San Úrbez, porque le rememora sus inicios.